Artista Addy Chávez

DOBLE EXTRANJERÍA Y DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN

Según George Sand, la mujer artista es antes que nada una viajera, una errante”
(Paul Virilio: Estética de la desaparición)

La migración es un tema que cada vez se trata con más frecuencia en la práctica artística contemporánea. El viaje migratorio es un desplazamiento geográfico, social y cultural, pero también supone una dimensión existencial y es correlativa a la travesía de la vida, que puede acarrear el peligro de pérdida o desvarío de la identidad. Pensarse dividido, dual, sentir la constante tensión entre el pasado y el origen y la necesidad de vivir el presente, la inestabilidad permanente, y/o instaurar el territorio-cuerpo como lugar de memoria y espacio de incertidumbre. La experiencia migratoria conlleva una pérdida, una fractura, un abandono, también una búsqueda- ya sea un itinerario trazado o errante- y un encuentro, un destino, un resituarse en el mundo.

Adriana de Guadalupe Chávez es una artista mexicana pluridisciplinar (publicidad, video musical, video promocional de temática artística y social, y videoarte) instalada en Valencia que usa el soporte de Internet, espacio de migraciones de objetos artísticos por excelencia, para dar a conocer su trabajo. En la temprana década de los 80 impartió la asignatura práctica de narración y producción audiovisual en la Facultad de Bellas Artes de Valencia, donde contribuyó a desarrollar conceptos y prácticas novedosas insertadas en el área del videoclip meta-artístico y el documental de creación. Desde los inicios de su producción Adriana Chávez se ha interesado por el problema de la construcción de la identidad y la crítica a los medios de comunicación de masas, tal como demuestra en Necrosemántica (1988), un ejercicio narrativo visual según los principios del montaje cinematográfico de Pudovkin y Kuleshov. La base del dispositivo son los primeros planos de una mujer interpelada por una la valla publicitaria que reza “Ella es Elle”, en referencia a la revista de belleza y moda más vendida en el mundo. La tiranía de la belleza de la que habla Lipovetsky encierra a la mujer real en un espacio de no existencia en contraposición a la imagen del ideal estético femenino que impone el discurso publicitario globalizado. Ejemplo icónico de las teorías de Lacan, donde las mujeres son objetos de intercambio que circulan (a la manera de signos) entre las “estructuras elementales de parentesco”, meros objetos del orden simbólico.

En la pieza que presenta a la exposición, la video-instalación titulada La república de Addy, muestra una metáfora visual sobre el deseo de autodeterminación frente a la globalización y sobre el proceso de búsqueda de la independencia personal, y ofrece una visión muy peculiar del desmoronamiento del sueño europeo. Su particular Semiotics of the Kitchen donde lo personal se convierte en político. En el espacio doméstico socialmente atribuido a las mujeres, Addy “cocina” en una vitrocerámica su conocimiento, su arte, su memoria, sus mutaciones y transmutaciones, su maternidad y su brujería; como si siguiera las teorías de Lévi-Strauss, quien redujo la diversidad de culturas a un esquema formal simbolizado en la tríada culinaria de lo crudo, lo cocido y lo podrido. La visión de una Europa como amalgama de lenguas, materializadas en un folleto de instrucciones de IKEA, donde la artista reivindica su derecho a la palabra, bajo los acordes de la Novena Sinfonía de Beethoven. La instalación también consta de una maniquí de un bebé blanco de tamaño natural que recibe signos: imágenes de fragmentos de veinticinco años de documentales sociales de la artista, que hablan de la distorsión a la que nos someten los mass media; una oportunidad para meditar de dónde venimos y hacia dónde vamos en la construcción de una Europa diversa donde cada uno ha de enfrentarse a su propio cisma ontológico.

Mujer migrante con pasaporte de doble extranjería, que no sólo pertenece a dos culturas y tiene una doble identidad, también mujer escindida, ya se trate de nomadismo voluntario o de exilio forzado, territorio distinto y otro. Un proceso de construcción de la singularidad que, en palabras de Adriana Chávez, supone un viaje metafórico hacia la extranjería total y permanente. Porque como señalaba la artista Pilar Rodríguez-Aranda -otra mexicana que emigró a USA- en el título de su video-poema de 1996: Ella es frontera/Border she is.

Montserrat Hormigos Vaquer

Título del video de Martha Rosler de 1975 donde la artista llevaba a cabo una representación paródica de los utensilios de cocina por orden alfabético como si se tratara de un programa de televisión y que supone una crítica del papel instrumental de la mujer en la cocina. Mostraba así que las estructuras de poder tienen que ser analizadas también dentro del sistema lingüístico y de signos que constituye el orden simbólico y lo hacía a través de su grafía corporal: ella personificaba con su cuerpo las últimas letras del abecedario.

Otros artistas...

Room Art calendario 2015